En el escenario electoral más bizarro y desopilante del que se tenga memoria, acaba de confirmarse la apertura de una nueva categoría de candidaturas, que se suman a las testimoniales, a las virtuales, a las renunciantes y a las listas colectoras, a las espejo y a la mar en coche. Se trata de las postulaciones ficcionales encarnadas por impostores de íconos caros al sentimiento de dererminada facción política. Se trata de personas que hacen de otras. En última instancia, se trata también de candidaturas truchas, porque se le vende al electorado una copia de la figura que en rigor es la que garpa.
La novedad corrió otra vez por cuenta del ocurrente Néstor Kirchner. Mientras en el cine proyectan una con la bonita Julia Roberts que habla de la perturbadora doble vida de los espías, a quienes nunca se les puede creer ni una mueca, el jefe del PJ -nunca más pejotizado- duplicó a Evita y mandó a Nacha Guevara al casillero del cupo femenino (Justo a ella, a Eva, que hizo votar a las mujeres, le dan un lugar de compromiso).
Nacha hace de Eva en el musical que banca Daniel Scioli, que es el candidato testimonial que la precede en la nómina. Y también hace de Eva en la campaña. Quiera ella o no. Más allá de su rica historia de compromiso, Nacha no podrá aflojarse el rodete hasta el 28 de junio. En esta obra de teatro que mezcla y funde la tragedia argetina con la comedia política, ella no es Nacha. Y menos, mucho menos, Guevara, porque ya sería un pastiche nostálgico de las transversalidades e indigerible para los barones del conurbano. ¿Eva y el Che, juntos en una lista del PJ? Por Dios. Habrase visto.
Nacha era la mejor de las Evitas que había en plaza. Otras venían complicadas:
* La de Esther Goris tiene copyright puntano: había que negociar con el Alberto, y el tipo no quiere compartir con el país K ni el huso horario.
* Arreglarles el tema de la residencia a un porteño o a un santacruceño para que sean candidatos por Buenos Aires tiene sus bemoles, pero se puede. El caso de Madonna, en cambio, era más heavy: hace unos cuantos años que la mina vive en Londres.
* Más fácil era el caso de Elena Roger, que por lo menos es argentina. Pero es pelirroja, y, se sabe, los pelirrojos ahora dan disidentes. Un riesgo inaceptable.
La performance de Nacha es acaso la más lograda. Pero, ¿es la única candidata que hará de otro en esta campaña?
¿Ricardito Alfonsín no hará de Raúl Ricardo?
¿Claudia Rucci no hará de José Ignacio?
Como sea, la izquierda ya busca el teléfono de Rodrigo de la Serna, que hizo del Che en Diario de motocicleta, y no descarta llamar a Benicio del Toro, el Guevara hollywoodense. Víctor Laplace, como ya dijo Carlos Pagni en La Nación, cotiza en alza, pero, despechado por la elección de su falsa esposa por parte del PJ oficialista, estaría más cerca de irse con su Perón a Las Cañitas, donde atiende el peronismo disidente, que es Pro. Y si no, a alguien le tiene que haber gustado y le tiene que servir su Facundo Quiroga.
Mientras tanto, la Eva verdadera, la posta, la original, se revuelca en su nube y reclama que le devuelvan los jirones de vida que dejó en la Tierra.
lunes, 27 de abril de 2009
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