martes, 16 de noviembre de 2010

Feliz día

En nuestro día, los periodistas solemos ofrecer un espectáculo dantesco. Honramos nuestra condición de aves rapaces en interminables giras de recolección de souvenirs (cualquier chuchería garpa) y bolsiqueando políticos que financian nuestra voracidad y atienden nuestras vanidades con dineros públicos cuya malversación jamás impugnaremos.
Excitados como quinceañeras por el roce fugaz con el poder, y con la boca llena de canapés, condenamos a la hoguera a los herejes que se atreven a no agasajarnos, a nosotros, que somos tan especiales.
Acaso algún 7 de junio podríamos rechazar las adulaciones (propias y ajenas), dedicar unas horas a la autocrítica y reconocer algunas miserias, que de ésas tenemos como para hacer dulce.
Bueno, me voy a comer unos sánguches de miga. Invitan ustedes.

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