Escuché esta mañana que las redes sociales están humanizando a los políticos. Es cierto. Algunos se están humanizando tanto que se están convirtiendo en personajes tan chiquitos y tan vulgares que van perdiendo esa pátina que los hace potenciales depositarios de nuestras expectativas más ambiciosas.
¿Hace falta que sumen sus anécdotas mínimas contadas en tiempo real al reality de vidas privadas célebres y anónimas que ofrecen los medios electrónicos en continuado?
No. No hace falta que parezca que están en cualquiera.
Digo:
1) No quiero que una chica que es diputada de la Nación y quiere gobernar la ciudad de Buenos Aires –y supongo que alguna vez se propondrá gobernar el país también– me cuente la nostalgia que le provocaron los caramelos mu mu que le regaló un amigo. No me interesa. No quiero.
2) No quiero ver la foto de un embajador que representa al país en la capital del mundo acariciando un pingüino gigante. Me resisto. No quiero.
3) No quiero leer los ruegos de un diputado provincial que sueña con arrancar el fin de semana el viernes. No quiero que el tipo me cuente que no tiene muchas ganas de laburar. No, gracias.
La verdad, si ésos son los políticos humanizados, los prefiero menos humanos.
Yo quiero líderes que me convenzan de que son especiales, intelectualmente superiores, cultos, hipersensibles. Que me fascinen con ideas nuevas
Quiero dirigentes que me ayuden a abrir la cabeza, que estén varios pasos adelante de mí, que puedan abrir caminos que yo sería incapaz de encontrar, que hagan de la política una causa épica, una epopeya, que no paren un minuto porque el sufrimiento ajeno no los deja dormir.
Quiero políticos que tengan la lucidez y el coraje para empujar los cambios que hagan falta para liberarnos; que lideren transformaciones progresistas y revoluciones, si hiciera falta.
Quiero que sean tan especiales como para inspirar nuevas corrientes sociales de fe y confianza en la política.
No quiero que sean boludos cualquiera, como uno. No quiero.
martes, 16 de noviembre de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario